La nariz del camello
- Leticia R. Pavón

- 17 nov 2019
- 2 Min. de lectura
Un antiguo relato cuenta que un árabe viajaba con su camello a través del desierto. Cuando los agarró la noche, el hombre levantó su tienda, amarró al camello y se fue a dormir.
Cuando el frío se hizo más intenso, el camello metió su cabeza en la cama: —Maestro —susurró—. ¿Podría meter mi nariz dentro de la cama? Hace mucho frío afuera.
—¡Por supuesto! —respondió el hombre.
Al poco rato el camello nuevamente asomó la cabeza dentro de la cama. —Disculpe, mi amo, pero el frío es ahora más intenso. ¿Podría meter toda la cabeza?
El hombre aceptó a regañadientes. Al poco rato, el camello lo importunó de nuevo.
—Mi amo, si no introduzco mis patas delanteras mañana no podré hacer el viaje.
—Está bien —respondió el hombre de mala gana—. ¡Pero no más que eso!
Dice el relato que el camello no molestó más por esa noche. Claro, no había razón para molestar. Cuando amaneció, el animal estaba dentro de la cama, y el hombre estaba afuera.
Algo parecido ocurre en la vida espiritual: «Si le das un dedo al diablo, se agarrará todo el brazo».
No le den oportunidad al diablo. Efesios 4:27
¿Hay en tu vida algún espacio donde se pueda observar «la nariz del camello»? Un espacio pequeñito donde está empezando a colarse el enemigo?
Hay pensado en esto?, hay cosas que desde nuestro interior sabemos que pueden ser puerta abierta para el enemigo, y mantenerlo oculto hace que tome terreno hasta que entra por completo.
Llo ideal es no permitir que el camello introduzca la nariz. Pero si descubres que esto ya ocurrió, hoy tengo buenas noticias para ti: «Si confesamos nuestros pecados, podemos confiar en que Dios, que es justo, nos perdonará nuestros pecados Y nos limpiará de toda maldad» (1 Juan 1: 9).
Lleva al Señor en oración cualquier situación de tu vida en la que ahora mismo sientas que las cosas no están bien. Si has hecho algo malo, él te perdonará, gracias a la preciosa sangre de Cristo. Y si no has caído, pero estás pisando terreno prohibido, recuerda el verso en efesios 4:27 que dice: No le des lugar al diablo».
Recuerde que A este engañador, si le das un dedo, se agarrará todo el brazo.
Satanás no quiere nada más que ingresar a ciertas áreas de tu vida para poder ganar una fortaleza. Intentará cualquier cosa para desorientarte, distraerte de tu enfoque y dejarte sin efectividad para el Reino de Dios.
Dios nos da una gran defensa a través de las instrucciones de Pablo en Efesios 6: 11
Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.
Le invito a reflexionar y dedicar un momento para evaluar si alguna nariz de camello está asomando a su espacio, o si ya tiene el camello dentro totalmente es tiempo de volver a Dios para ser restaurado.
Nunca es tarde, el señor tiene un propósito con tu vida.




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